LUCHA POR LO QUE QUIERES

Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor, cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor.
Eres libre para elegir, tomar decisiones, aunque solo tu las entiendas, toma tus decisiones con coraje, desprendimiento y, a veces, con una cierta dosis de locura.
Sólo entenderemos la vida... y el universo, cuando no buscamos explicaciones. Entonces todo queda claro.
Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido, en donde las cosas más simples son las mas extraordinarias. Atrévete a cambiar, desafiate, no temas a los retos. Insiste una, y otra, y otra vez. Recuerda que sin fe, se puede perder una batalla que ya parecía ganada. No te des por vencido, Acuérdate de saber siempre lo que quieres. Y empieza de nuevo. El secreto esta en no tener miedo de equivocarnos y de saber que es necesario ser humilde para aprender. Ten paciencia para encontrar el momento exacto y congratúlate de tus logros, y si esto no fuera suficiente... analiza las causas.. e inténtalo con más fuerza.

"Es importante que uses tu discernimiento en cada mensaje que lees, sólo toma los que te hacen vibrar, los que no deséchalos, ten presente que el poder de la verdad está en tu interior, tú y solo tú sabrán cuál es".



El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

miércoles, 27 de julio de 2011

Escritores del Cielo en Hades (8/10: La Mente Grupal y la Programación de la Multitud)

La octava parte del genial ensayo de Aeolus Kephas es una pieza de alta penetración psicológica, en la que se traza la construcción de nuestra psique dentro de la enajenante mente grupal y se dan las claves para liberarnos de la multitud hacia la individuación (programar nuestro propio código de realidad).

Imagen cortesía de Lucinda Horan

El rol de un escritor no es decir lo que todos podemos decir, sino lo que no somos capaces de decir

-Anaïs Nin

Hay una paradoja en todo esto: solo quienes han aprendido a separarse del colectivo y establecer sus propias fronteras y sentido de identidad serían capaces de abrir una transmisión y empáticamente fundirse con los demás. Para aquellos de nosotros que no nos hemos liberado de los programas de nuestro condicionamiento, la empatía o cualquier conexión verdadera con los demás sería demasiado amenazante, por lo que el aislamiento y la desconexión emocional serían necesarias para nuestra sobrevivencia psíquica. Pero, de nuevo paradójicamente, seres no-individuados serían extensiones de la mente grupal, sin tener una identidad auténtica —lo que explica su ferviente deseo de proteger la poca identidad que tienen.

Jean Cocteau dijo alguna vez: «Si tiene que decidir quién será crucificado, la multitud siempre salvará a Barrabás». Sin individuación, permanecemos como “parte de la multitud” y así siempre vemos los hechos de forma equivocada. La razón por lo cual la multitud entiende equivocadamente lo que sucede es porque no tiene un punto de vista genuino, ya que por definición una multitud está compuesta de muchos puntos de vista diferentes. El punto de vista de la multitud (que es el de la psique no-individuada) es un revoltijo en el que “el común denominador más bajo” gobierna. Todas las formas de expresión individual creativa o ritual que hemos discutido están diseñadas —conscientemente o no— para disolver este hechizo, usando un contrahechizo cuya intención es establecer (o reclamar) el punto de vista único del individuo.

Cuando no estamos anclados en un sólido sentido de identidad, la mente contagiosa de la multitud inevitablemente nos poseerá, como en la película de la década de 1950 The Blob [La Masa Devoradora]. La posesión por esta “masa” no es solamente común, como está en todas partes no registramos su existencia. Estudios han demostrado que la “inteligencia de la multitud” está determinada por la diferencia: una multitud se vuelve más perspicaz —se comporta de forma más inteligente, menos como “la masa”— cuando las personas que la constituyen tienen menos en común. Tales diferencias impiden que los individuos dentro de un grupo sean devorados por la mente grupal, ya que no imitamos a las personas que percibimos como diferentes a nosotros mismos. Las multitudes estúpidas suceden cuando todos se ponen de acuerdo entre sí: vestirse igual, hablar igual, actuar igual. Una turba se forma por una reunión de personas abiertas a la persuasión, que en realidad se han juntado para ser persuadidas, inconscientemente buscando refugio en la mente grupal. Grupos así consisten en personas que carecen de un sólido sentido de realidad o identidad: en pocas palabras, seres no-individuados. Estos seres no-individuados (que evidentemente conforman la mayor parte) se experimentan como individuos distintos y se agrupan para reafirmar su experiencia. Al formar una identidad grupal, validan la realidad del otro, generalmente usando un punto focal (ya sea Hitler o los Beatles [1]). Entonces se esfuma el espacio para una voz objetiva que desafíe esa falsa realidad, porque colectivamente el grupo tiene el poder para silenciar o expulsar a cualquiera que lo intente. Esto es lo que crea una turba y por lo que toda turba tiene una tendencia natural a la violencia[2].

Unirse a una mente grupal provee un sentido de pertenencia. Pero, irónicamente, cuando nos unimos a un grupo estamos inconscientemente buscando los patrones originales de la vida familiar que desde un inicio hicieron un cortocircuito con nuestro sentido de realidad. Los mismos patrones que han impedido la formación de una frontera saludable y han hecho cualquier tipo de acción autónoma —la individuación— imposible, lo que significa que ni siqueira podemos concebir la realidad como un estado interno en vez de solo una serie de reglas sociales externas. Este es un loop de retroalimentación negativo recurrente: las personas no-individuadas buscan grupos para sentirse seguros y tomar refugio en una mente grupal impide la individuación. Esto es lo que provoca que la mayoría de nosotros nos movamos de una “matriz” a otra, sin tomar respiro. Vamos de la vida familiar a la universidad, a un trabajo, a una relación de pareja, a formar una familia, sin descubrir un sentido de significado fuera de esos patrones. Por otra parte, solo es a través de esas interacciones grupales que podemos hacer evidentes esos patrones y reconocer qué tan imposible es escapar de ellos. Así que retraerse puede ser tan compulsivo como unirse, porque las dos son formas de no ver qué tan compulsivos somos.

Todos los grupos acaban alineándose con los “patrones familiares” (improntas tempranas) que los individuos tienen en común, porque estos son los patrones que unieron al grupo desde el principio. Son también los patrones que nos volvieron locos, esto es, incapaces de funcionar como individuos fuera del colectivo. Las neuronas espejo añaden un nuevo giro, más psicológico, a la idea de patrones familiares. Si nuestro cerebro empata todo tipo de comportamientos (incluyendo estados de ánimo) que observamos creciendo, entonces nuestros cerebros (y cuerpos) deben también recordar los momentos en los que empatamos esos comportamientos. De la misma forma como cuando un atleta o un artista marcial recuerda los movimientos musculares tantas veces repetidos y ese comportamiento eventualmente se convierte en una segunda naturaleza. Los primates aprenden a actuar mayormente a través de la imitación, el lenguaje incluido. Lo que comunicamos y la forma en la que lo comunicamos, entonces, es en gran medida in-formada por las personas a nuestro alrededor. Luego, como adultos, buscamos inconscientemente individuos que han adoptado estados de ánimo y patrones de comportamiento similares a los nuestros (debido a improntas tempranas similares), para que podamos recrear nuestro ambiente formativo. No importa cuan amenazante y perturbador haya sido para nosotros en la infancia, es ahora lo que sabemos, y la familiaridad, para la persona no-individuada, equivale a la seguridad.

De ahí que las actividades grupales tiendan a volverse grupos de culto, y también podría ser esta la razón por la cual existe tanta paranoia alrededor de los “cultos” en el clima actual, porque son recordatorios incómodos, reflexiones de nuestra dispensación colectiva. Entre más aborrecemos y condenamos los “cultos”, más nos podemos decir a nosotros mismos que no somos susceptibles a ese tipo de comportamiento. Pero todos somos susceptibles. La sociedad (y la misma realidad consensuada) es una forma de pensamiento grupal tan difundida que es indetectable para sus miembros. Es el máximo culto de control mental, uno que nadie tiene permiso de abandonar [3].

¿Pero en que se relaciona esto a la escritura? Una mentalidad colectiva se mantiene por el reforzamiento constante a través de las palabras: el grupo le dice a sus miembros qué pensar y luego sus pensamientos les dicen la misma cosa que les están diciendo que piensen. Esa es la forma en la que la programación funciona, a través de un comando de auto-perpetuación. La realidad se convierte en lo que nos decimos que es real, y qué nos decimos que es real es lo que nos dicen que nos digamos. La escritura es una forma de retomar este poder empezando a componer nuestro propio diálogo interno, escribiendo de esta forma nuestro propio programa. Al ir escribiendo nuestros pensamientos, sobre nosotros y nuestras vidas, logramos ver, desde la perspectiva de la tercera persona (aquella del Escucha), las formas en las que nuestras percepciones se han visto comprometidas por influencias externas. La escritura es una forma de desarrollar nuestras voces y desarrollar la voz de uno significa identificar y luego erradica cualquier elemento que no sea nuestra voz, esas influencias externas que distorsionan nuestra capacidad de expresarnos y dejar de cacarear las ideas de los demás y decirles lo que quieren oír —y decirnos a nosotros mismos lo que pensamos que queremos oír— en vez de simplemente decir la verdad. Dentro del contexto del pensamiento en grupo, sin embargo, decir la verdad puede ser —e inevitablemente será— la cosa más ostracizante que una persona puede hacer. La individuación —que es encontrar nuestra verdadera voz— solo puede ocurrir cuando nos salimos de la mente grupal, y ya que la mente grupal está mantenida por la “lealtad” de sus miembros, la individuación es siempre percibida como una amenaza a los otros miembros del grupo. Así que, al defender nuestra propia verdad e individualidad, invariablemente nos arriesgamos no solo sufrir el ostracismo del grupo, sino —al hablar de lo que los miembros no pueden darse el lujo de admitir ellos mismos— a convertirnos en una víctima de sacrificio a través de la cual el grupo se refuerza. En dos palabras: un chivo expiatorio.

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura

Leer Parte 7/ Indiviudación, Empatía y Transmisión Holográfica


pijamasurf

Día Fuera del Tiempo y año nuevo maya 2011 (mago rítmico blanco)

Este año el día fuera del tiempo será caminante del cielo rojo entonado y el año nuevo, el 26 de julio, será mago rítmico blanco; ¿De dónde surge esta versión del calendario maya?

Miles de personas en el mundo se sincronizarán hoy para celebrar el día fuera del tiempo y el año nuevo maya. Este año, según la versión (reinterpretada y canalizada) del recientememente fallecido José Argüelles de un calendario maya de 13 lunas, el día fuera del tiempo, ese limbo metafísico, será caminante del cielo rojo entonado y el año nuevo será mago rítmico blanco.

Según el sitio de la red planetaria del movimiento del Encantamiento del Sueño (Dreamspell), el caminante del cielo es el signo de la exploración y el sello entonado del esplendor, guiado por el poder del nacimiento.

El nuevo año, del mago, estará guiado entonces, según el código de Argüelles, por el poder de la atemporalidad con las características psíquicas del mago y de la unificación a través del encantamiento, sellando la salida hacia una nueva era. En el calendario maya tradicional el mago es el signo de Ix, el jaguar (aunque las fechas no coinciden). Actualmente estamos en la luna magnética del murciélago.

Existe cierta confusión sobre la fecha del año nuevo maya y por qué esta se celebra el 26 de julio cada año por una comunidad incipiente (el 25 de julio es el día fuera del tiempo). Por una parte esta fecha coincide, aunque no exactamente, con la conjunción del ascenso de la estrella más brillante del firmamento, Sirio, con el Sol. Estos son los llamadosdog days, días caniculares, fecha que era celebrada también por los egipcios relacionada a las inundaciones del río Nilo y que marca un nuevo ciclo. Los mayas llevaban dos calendarios principales, el Tzolkin, el calendario 13:20, el calendario ritual y el más importante, y el Haab, de 18 meses de 20 días con 5 días al final del último mes o uayebs. Al parecer de estos cinco días se extrapola el concepto del día fuera del tiempo. El calendario de Argüelles se basa en la idea de que los mayas llevaban un calendario lunar (Tun Uc) de 13 meses de 28 días: 364, lo que otorga un día extra para completar el ciclo solar, que es entendido como un día de meditación ante el nuevo año; también una especie de día agujero negro o portal dimensional.

El calendario de las trece lunas —o dreamspell— de Argüelles ha servido como una versión pop, con nombres muy atractivos, del tzolkin maya, el calendario de la frecuencia 13:20, otorgando a cada quien un kin o signo solar con una firma galáctica (como caminante del cielo, espejo cósmico, mago galáctico, nombres que apelan al vuelo de la imaginación). Sin embrago, algunos académicos mayas señalan que la versión de Argüelles no refleja el calendario maya tradicional, más bien podríamos decir que es una obra de arte. Como el mismo Argüelles, quien decía ser avatar de Pakal Votan, sostiene: el tiempo es arte. Argüelles podría tener la sensibilidad esotérica para acceder (y entender) a información velada para arqueólogos y etnólogos, penetrar en los misterios de los mayas galácticos, acaso con una resonancia mórfica activada en su linaje espiritual. O Argüelles podría haber simplemente creado un nuevo mito, un sofisticado juego de rol, que en ocasiones juega con las creencias y el fanatismo y raya en la desinformación, pero que también propone un nuevo e importante entendimiento de los ciclos del tiempo en armonía con el ser humano.

“Él y sus numerosos seguidores afirman sin sustento histórico que los mayas utilizaron un Calendario Lunar compuesto por 13 meses de 28 días; y cuando multiplican 13 x 28 les da como resultado 364 días de un calendario Lunar y como les falta un día para el ciclo Solar, decidieron llamarlo Día Fuera del Tiempo”, dice el mayista mexicano Claudio Obregón Marín.

En este contexto es importante realizar un breve repaso de los calendarios mayas, cultura que utilizaba al menos tres modelos calendáricos. Por un lado el Tzolkin, sistema utilizado con fines rituales y de adivinación y el cual estaba compuesto por 13 meses o uinales de 20 kines cada uno (días), resultando en un equivalente a 260 días del calendario gregoriano. También se encontraba la Cuenta Larga, que inició alrededor del año 3113 A.C. Y finalmente el calendario civil o Haab, que regía las ceremonias comunitarias, así como el trabajo de la tierra y los ciclos de cultivo. Este duraba 365 días, con 18 meses de 20 días, y cinco días “fuera del tiempo”, conocidos como Uayeb. El Uayeb era destinado por la comunidad para refugiarse y reflexionar sobre los acontecimientos sucedidos durante el año que recién terminaba, momentos ideales para limpiarse colectiva e individualmente, para los rituales introspectivos y para los intercambios amorosos.

Vale la pena hacer énfasis en dos aclaraciones puntuales. Por un lado el Dreamspell o Encantamiento del Sueño no es estrictamente en sí un calendario maya, como muchos de sus seguidores creen, sino que se trata de una especie de juego psicomágico que supuestamente representa una decodificación de la filosofía calendárica de los mayas, o al menos toma en cuenta ciertos antecedente matemáticos utilizados por esta cultura. Un juego que propone una guía de entendimiento frente a nosotros mismos, a nuestra relación con el prójimo y también frente a los acontecimientos “externos” que por momentos pueden resultar desconcertantes. En este sentido el Dreamspell es un mapa relativamente nuevo que fue creado alrededor de finales de los 80s, tal vez con el fin de ayudarnos a entablar una relación más armónica con el universo y algunos de sus protagonistas: el tiempo, el espacio y la conciencia. El día fuera del tiempo se celebra desde 1992.

La segunda aclaración consiste en una reflexión en torno al poder colectivo de la mente. Es decir, si una fecha es arbitrariamente designada como un día especial, y existen millones de personas considerándola como tal, es innegable que este día sera impreso con una “fuerza especial” resultante del valor agregado que teje una conciencia colectiva sincronizada en torno a un mismo pensamiento o creencia. De hecho, ¿cuántas de las fechas etiquetadas como históricas no son más que una marca arbitraria que a través de la convención masiva transmutan en ejes de una ideología popular, en designios para realizar rituales compartidos, o en estandartes que fomentan un sentido comunitario? ¿Existe alguna fecha importante per se, de acuerdo al sentido de un calendario como mapa cronológico, o más bien es la creencia sincronizada en este carácter “especial” lo que dota de fuerza a un día cualquiera?

José Argüelles falleció este año, antes de llegar a la mítica fecha de 2012 en el que veía la conclusión de un ciclo y la llegada de un cambio planetario que elevaría la conciencia de la humanidad a un nivel superior de comunión espiritual con la noósfera. Este controversial personaje era también músico y artista gráfico, sin duda una mente brillante que para algunos era parte de una especie de conspiración New Age y para otros (incluyendo él mismo) un profeta.

Tomando en cuenta la información que hemos compartido en esta nota, queda en el lector, en cada uno de nosotros, decidir si celebrar o no este 25 de julio como el “día fuera del tiempo” y el 26 como un año nuevo como una fecha con alto valor simbólico, también recordando que cualquier pretexto es bueno para dar una visita al espejo de la conciencia, dedicarle unos momentos de reflexión a nuestra vida, a sus ciclos, y por qué no, saludar a la estrella Sirio — que simboliza el tercer ojo, “el Ojo que Todo lo Ve”, “el sol secreto”– desde nuestra mundana existencia.


pijamasurf

viernes, 15 de julio de 2011

Escritores del cielo en Hades (7/10: Empatía, Individuación y Transmisión Holografica)

Séptima entrega del taller de literatura transpersonal y sanación telepática de Aeolus Kephas: el desarrollo de la individuación y de la empatía nos permiten acceder de manera directa, cuánticamente entrelazada, a la información holográfica de otra persona y del universo mismo.

Imagen: Cortesía de Lucinda Horan

La percepción extrasensorial… ¿Sabes cómo lo haces? Escuchas a la otra persona en vez de pensar lo que vas a decir después. Eso es todo, y aprendes cosas”.

—Elmore Leonard, Touch

La Transmisión: Empatía en Acción

«La red de neuronas espejo es como el sistema Wi-Fi de hardware que conecta y entrelaza todos los cerebros de la familia humana. Esta red de hardware permite la transmisión y recepción de contenido holográfico entre personas. Este contenido holográfico consta de los pensamientos, imágenes y sentimientos que vemos y con los que interactuamos en nuestro interior. Así que el mundo interior de cada persona está íntimanete ligado, compartido y sustentado por otras personas de mente y sentimientos similares —que pueden estar en cualquier parte del planeta».

—Teka Luttrel, «Mirror Neurons: We Are Wired to Connect».

El principio de la magia simpática es que todas las cosas están interconectadas —pero no de la misma manera. Los objetos de madera tienen más “simpatía” (en cuanto a entrelazamiento subatómico) entre sí que con objetos de plástico o de vidrio, y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con la empatía: podemos empatizar más con las personas con las que nos identificamos y viceversa. Si su experiencia nos resulta demasiado foránea, carecemos de “la base de datos” de experiencias previas (no necesariamente las nuestras, sino de las personas que hemos conocido, especialmente nuestros seres amados) para hacer uso y nos quedamos en blanco. Por otra parte, de manera algo paradójica, si la condición de la persona con la que nos estamos relacionando es demasiado familiar, podemos sentirla demasiado cerca para nuestra comodidad y tenemos menos probabilidad de empatizar. Esto se debe a que sus “improntas” emocionales (heridas) se enredan con las nuestras y literalmente sentimos su sufrimiento como el nuestro, no empáticamente, sino como una intrusión (por nuestra falta de fronteras). Cuando hay insuficiente distancia entre nosotros y los otros no podemos funcionar como el Escucha y no somos de ayuda para ellos. Para poder crear esa distancia nos moveremos hacia fuera de la conexión empática —de forma similar a entrar a una habitación y cerrar la puerta para poder tener un tiempo a solas.

La empatía es un fenómeno misterioso. A diferencia de otras cualidades similares como la generosidad, la consideración, la simpatía o la compasión, la empatía no es algo que hacemos, es algo que sucede. No podemos escoger ser empáticos, solo si (intentamos y) expresamos o no empatía cuando sucede (suponiendo que somos capaces de ello, de lo que no todos son capaces). El problema parece tener que ver con que ser empáticos y expresar empatía generalmente no se llevan bien. Mientras que la empatía es aparentemente un estado pasivo, expresiones como la generosidad y la consideración requieren un estado más activo y extrovertido. Parecería que la empatía sucedecuando escogemos suspender nuestros prejuicios y solo escuchar a la otra persona; de la misma forma que la empatía nos permite escuchar, escuchar nos ayuda a empatizar. Los dos son estados receptivos y puede ser que, lejos de ser pasivos, tal receptividad permite un tipo de comunicación holográfica: una forma de transmisión que tiene una cualidad mágica. La empatía depende de permitir dos o más estados cerebrales empalmarse completamente, sin intentar añadir un “ruido” extra en la superficie a esa vinculación fundamental.

En apariencia tal transmisión empática solo sucede cuando estamos lo suficiente receptivos parapermitirle que suceda. Esto supone depurar nuestra conciencia y nuestra percepción del apilamiento de prejuicios, vaciar los patrones de nuestro condicionamiento para llevarnos plenamente al momento presente. Esta “depuración” (la cual generalmente no sucede de una sola vez sino a lo largo de toda una vida) es también conocida como individuación y, como ya hemos visto, es un proceso que puede acumular su propio momentum. Entre más desechamos los viejos programas de nuestro condicionamiento, más espacio creamos dentro de nosotros para escuchar en verdad, más fuerte crece la transmisión empática y más nos ayuda la señal (telépatica) colectiva a desinstalar los viejos programas al correrlos con el nuevo programa, el del Escucha.

La ventaja de la empatía en la comunicación es que nos permite mantenernos comunicados con otra persona sin tener que regresar reactivamente a su “paquete de información”. En vez de regresar un sarcasmo con otro sarcasmo, la empatía nos remite constantemente al momento, de regreso a un estado de “empatía”, receptividad y claridad en el que respondemos no solo a lo que la persona dice sino a lo que es. La empatía es la forma más alta de respeto, ya que permite al otro ser un otro y también nos permite experimentar el estado cerebral (sufrimiento, confusión, etc.) como algo igualmente real y valido, como nuestro. La empatía no solo significa tomar en serio los sentimientos de los demás (eso esta más cerca de la simpatía y puede en ocasiones hacer más mal que bien al reforzar esos sentimientos). La empatía significa acceder a una base de datos más grande que la de los sentimientos, que son volubles y altamente subjetivos. La empatía es transpersonal. Se extiende más allá de lo meramente personal y al mismo tiempo incluye lo personal. Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado.

Todo tiene memoria. Incluso los seres inorgánicos almacenan datos: el Universo entero es un sistema de información. La magia simpática es una descripción primitiva del mismo fenómeno mapeado por la mecánica cuántica, relacionado con la forma en que los átomos intercambian datos a través del espacio e incluso a través del tiempo, vía el entrelazamiento cuántico. Cada átomo de nuestro cuerpo almacena información de nuestro pasado, pero las neuronas están específicamente diseñadas para la transmisión de información y por esto han generado nuestra una atención más especial. Entonces, ¿qué es lo que recuerdan las neuronas espejo? Presumiblemente la información que están almacenando atañe a todas las veces que hemos visto a otra persona hacer algo, no solo tomar un cacahuate sino todo, y no sólo acciones, también sentimientos y pensamientos, todo lo que ha sido transmitido a nuestros cerebros por otras personas, empezando desde el vientre y nuestras primeras interacciones con nuestros padres. Si este es el caso, entonces todos tenemos un “retrodiario” omemoria empática a la cual podemos acceder en cualquier momento —y no solo podemos acceder sino que accedemos a ella, nos guste o no.

Esta es la razón por la cual la empatía es tan difícil para la mayoría de las personas, por qué puede ser tan sobrecogedora para aquellos de nosotros que somos capaces de ella y por qué a veces puede parecerse a su opuesto (hay evidencia de que los autistas son altamente empáticos, pero no son capaces de expresarlo, ni siquiera facialmente). Así como un estado empático tiene algo de pasividad en sí mismo, sintonizar la aflicción de otra persona puede ser más de lo que podemos en realidad expresar, sobre todo por las asociaciones pasadas que tal aflicción engloba para nosotros. Abrirse empáticamente al otro sería como abrir raudales del pasado, así como del presente. Para un individuo no-individuado —lo que es lo mismo a uno sin fronteras o sin un sentido claro de identidad— sería potencialmente aniquilador.

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Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura