LUCHA POR LO QUE QUIERES

Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor, cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor.
Eres libre para elegir, tomar decisiones, aunque solo tu las entiendas, toma tus decisiones con coraje, desprendimiento y, a veces, con una cierta dosis de locura.
Sólo entenderemos la vida... y el universo, cuando no buscamos explicaciones. Entonces todo queda claro.
Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido, en donde las cosas más simples son las mas extraordinarias. Atrévete a cambiar, desafiate, no temas a los retos. Insiste una, y otra, y otra vez. Recuerda que sin fe, se puede perder una batalla que ya parecía ganada. No te des por vencido, Acuérdate de saber siempre lo que quieres. Y empieza de nuevo. El secreto esta en no tener miedo de equivocarnos y de saber que es necesario ser humilde para aprender. Ten paciencia para encontrar el momento exacto y congratúlate de tus logros, y si esto no fuera suficiente... analiza las causas.. e inténtalo con más fuerza.

"Es importante que uses tu discernimiento en cada mensaje que lees, sólo toma los que te hacen vibrar, los que no deséchalos, ten presente que el poder de la verdad está en tu interior, tú y solo tú sabrán cuál es".



El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

jueves, 8 de marzo de 2012

Futurismo emocional: accediendo al futuro a través de tus sentimientos

La intuición como herramienta súper sofisticada para procesar información y traducirla en sentimientos; estos acceden al futuro con mucho mayor precisión que el análisis racional.

precognicion o sentimientos para predecir el futuro

El futuro ya no es lo que solía ser

Desde tiempos inmemoriales, supongo, el ser humano ha coqueteado con una especie de aptitud psíquica que consiste en poder predecir el futuro. Y ya sea a través de taroteros, pitonisas, lectores de sueños, manos, café, e incluso espárragos, miles de personas ansían conocer lo que les depara –e incluso pagan grandes sumas de dinero a quienes les ofrecen ayudarlos–. Lo anterior resulta un tanto extraño pues, si en verdad accedieras al futuro a través de una vidente a quien recién diste unos cuantos dólares, entonces el futuro, su imagen, formaría ya parte del presente y eso llevaría, tal vez, a que ese próximo escenario se diluyera o sustituyera. ¿O no?

Pero, más allá de reflexiones semi-filosóficas sobre la añeja búsqueda del ser humano por tener acceso a los eventos que le conciernen y que, de acuerdo al modelo de tiempo lineal, aún no han sucedido, aparentemente nuestro pase de entrada al vislumbrar acontecimientos futuros, se encuentra alojado en un recipiente mucho más cercano y accesible de lo que muchos pensarían: los sentimientos.

Esta es precisamente la idea detrás de un nuevo estudio desarrollado en la Universidad de Columbia, el cual parte de la premisa que aquellas personas que confían más en sus sentimientos, tienen significativamente más probabilidades de hacer predicciones acertadas. Incluso, los investigadores que participan en el proyecto han dado a este fenómeno el nombre “efecto del oráculo emocional”. La investigación incluye el análisis de ocho estudios previos, realizados durante los últimos años, que tenían como objetivo medir el nivel de aciertos en predicciones ante eventos como la candidatura interna de los demócratas, para presidente, en 2008, el comportamiento del clima, los movimientos del índice Dow Jones, o el ganador de American Idol.

A lo largo de dichos estudios, los investigadores confirmaron que aquellas personas que depositaban mayor peso en sus sentimientos, los cuales de algún modo son causa y/o efecto de eso que llamamos intuición, habían tenido mucho mayor porcentaje de aciertos en sus predicciones que el resto. La anterior afirmación resultó de los siguientes datos: en las predicciones sobre la carrera demócrata a la candidatura presidencia, el 72% de aquellos que declararon confiar más en sus sentimientos que en las estadísticas o el contexto informativo, acertó al ubicar a Obama, y no a Hillary Clinton, como candidato; esto contra el 64% de aciertos en el grupo de personas que se mostraban escéptico ante la sugerencia de su intuición. El mismo fenómeno se repitió en el resto de los casos, ya que el grupo de los “sentimentales” fue 17% más acertado en la predicción del nuevo American Idol, y 25% en el caso del Dow Jones.

Intuición/Sentimiento sobre Estadísticas/Razón

Algo curioso es que al repasar este estudio, el cual por cierto se titula “Feeling the Future: The Emotional Oracle Effect”, podrías afirmar que la intuición es no solo más efectiva que la información cuando se trata de predicciones, sino que ambos criterios son opuestos o excluyentes. Pero lo cierto es que parece que la intuición, o los sentimientos, indirectamente también toman en cuenta, toda la información que hayas almacenado, a lo largo de tu vida, sobre el contexto dentro del cual se incluye el fenómeno a percibir. Es decir, la intuición pudiese ser una especie de recurso cognitivo, bastante avanzado, para procesar grandes cantidades de data. De esta forma, al depositar tu confianza en lo que te indican los sentimientos, no significa que estés ignorando la información que posees sobre algo, sino que simplemente estás legando a la herramienta intuitiva, y no a la racional o estadística, la tarea de digerir la información y sugerirte una respuesta.

“Cuando confiamos en nuestros sentimientos, aquello que se siente como correcto o como erróneo, resume todo el conocimiento y la información que hemos adquirido inconscientemente sobre el mundo que nos rodea. Es este conocimiento acumulado, el cual nuestros sentimientos resumen para nosotros, lo que nos permite hacer mejores predicciones. En algún sentido, nuestros sentimientos nos dan acceso a una privilegiada ventana de conocimiento e información – y a la cual un razonamiento más analítico bloquea” afirma el profesor Michael Tuan Pham.

Al comienzo de este artículo seguramente todos nos sorprendimos gratamente con el hecho de que los sentimientos son mejor brújula para adelantarnos hacia el futuro que el análisis racional o la estadística. Pero en realidad lo que es francamente maravilloso, es esta nueva concepción de la intuición como un modelo hiper-sofisticado de procesamiento informativo que, en cuestión de segundos, nos permite repasar toda la data que inconscientemente tenemos respecto a un cierto contexto. Y si consideramos que nuestro inconsciente acumula una cantidad de información mucho mayor que la que acumulamos en forma consciente, entonces resulta aún más sorprendente el mecanismo intuitivo.

Precisamente en esta nueva perspectiva cognitiva sobre la intuición radica el enorme valor, por ser algo exquisitamente novedoso, de este estudio. Ya en alguna ocasión habíamos tenido la oportunidad de hablar sobre la pre-cognición, el “arte” de sentir – no de percibir– el futuro. En 2010 hicimos alusión al trabajo de Daryl Behm, de la Universidad de Cornell, que se propuso probar empíricamente el que nuestro cerebro esta diseñado para, literalmente, sentir la totalidad de la línea del tiempo, incluidos pasado, presente, y futuro. Sin embargo, en ningún momento se había vinculado esa facultad humana con la posibilidad de que la precognición, o las regresiones, tengan algo que ver con un increíble mecanismo de procesamiento informativo.

Un par de reflexiones

Y para terminar, me gustaría compartir un un par de reflexiones: la primera de ellas es en torno a ciertas prácticas mágicas o esotéricas, diseñadas para estimular la presencia de habilidades extrasensoriales en una persona, por ejemplo, la percepción del futuro. El entrenamiento del discípulo generalmente conlleva la limpieza de ciertos conductos de percepción que han sido atascados ya sea por bloqueos culturales, por miedos, o por simple falta de uso. Y las prácticas están orientadas a liberar dichos conductos en busca de lograr una mayor sensibilidad. Esta sensibilización de algún modo esta ligada al acto de purificar el espacio que separa la mente de los sentimientos, o en otras palabras, entre más limpia sea nuestra interacción con la fuente de neustros sentimientos, más prolijo será el desarrollo extrasensorial.

La segunda de las reflexiones tiene que ver con la Teoría de la Reminiscencia que respaldaba Platón. Este filósofo griego, por cierto un destacado iniciado de las tradiciones ocultas, afirmaba que el conocer básicamente consistía en recordar aquello que el alma, previo a adherirse al cuerpo físico, había observado (básicamente toda la información existente). De acuerdo con esta teoría, la percepción sensible de los objetos despierta en el alma, por su semejanza con las ideas, el recuerdo de las ideas olvidadas. Y entre más afinada sea nuestra percepción, vinculado al diálogo intuitivo que mantenemos, mayor información directa podremos recibir, lo cual a su vez detonará mayor información “indirecta”, aquella que alguna vez olvidamos.

De esta forma, gracias a la labor de Michel Tuan, Leonard Lee, y Andrew Stephen, autores del estudio citado en párrafos anteriores, hoy podríamos postular a la síntesis de nuestros sentimientos, manifestados a través de la intuición, como un resumen acelerado de toda la información que conocemos y, por qué no, de toda la data existente. Y en caso de que esto fuese cierto, estaríamos ante uno de los más estimulantes ejemplos de una comunión perfectamente armónica entre mecanismo racionales (aunque inconscientes) y mecanismos sensitivos, lo cual, una vez más, sugiere que en algún punto no existen contrarios ni excluyentes, todo es, simplemente, la unidad.

viernes, 24 de febrero de 2012

Hamlet y el poder de las creencias para transformar la realidad

Estudios científicos muestran que nuestras creencias afectan nuestra realidad y nuestra capacidad de percibir y decodificar el mundo. Como si todo fuera placebo y como si Hamlet fuera el más cuerdo.

Cada vez crece más el “cuerpo” de evidencia de que lo que pensamos y creemos –nuestra mente– afecta de manera significativa lo que vivimos –nuestra salud, nuestra capacidad cognitiva y nuestra realidad. Esto ha llegado al punto de que respetadas revistas de divulgación científica, que cuentan con el aval del mentado mainstream, en tiempos recientes han comenzado a publicar numerosos artículos en los que se explora este tema –de alguna manera tabú para la ciencia clásica que trazaba una tajante e inexorable división entre aquello que pertence al mundo subjetivo de la mente y aquello que pertenece al mundo objetivo de la naturaleza (o realidad física)… Y, dentro de esta perspectiva racionalista, ambos mundos, como si tuvieran una especie de calzón de castidad antiplasma, difícilmente se podrían afectar (y menos aún rasgar del todo para llegar a la cópula efusiva del artista, que expresara Wallace Stevens, donde “la imaginación es la voluntad de las cosas”).

William James, el famoso psicólogo de Harvard, sin embargo, había atisbado hace más de un siglo que el mundo material y el mundo mental no son tan fáciles de dividir. “Aunque parte de lo que percibimos viene de los objetos alrededor de nosotros hacia nuestros sentidos, otra parte (y podría ser la mayor) viene de nuestra propia cabeza”.

Un nuevo ejemplo de esta celebrable expansión de la mente científica, es un artículo publicado en la revista Scientific America, escrito por Maria Konnikova, en el que se comenta un estudio reciente cuyos resultados implican que lo que creemos acerca de la inteligencia determina hasta cierto punto que tan inteligente somos.

Antes de revisar este caso específico, recordamos una serie de investigaciones anteriores que nos sugieren un cambio paradigmático de perspectiva: más que el cuerpo, es la mente la que fija los límites del mundo y le otorga esa característica que llamamos “su solidez”. Es decir, el mundo (o nuestro cuerpo) es tan sólido e inalterable como lo es nuestra mente. Más allá de algunas evocaciones new age, existe evidencia científica de que meditar, visualizar, creer, rezar, soñar, etc., afectan nuestra cuerpo de manera tangible, tal que modifican su estructura. Interesante, sin duda, es el caso del placebo, esa menta mental, el cual incluso cura cuando una persona sabe que lo que está tomando es placebo, sugiriendo que somos entes enteramente programables. Otro aspecto mental que afecta el mundo es el lenguaje, como demostró unestudio realizado por Lara Boroditsky en el que se encontró una correlación entre conocer más palabras para describir un color (el azul en este caso) y la capacidad de distinguir diferentes tonos de ese color. Literalmente el lenguaje nos hace ver más.

En el caso de la inteligencia, existen dos esuelas teóricas principales. Los incrementalistas creen que la inteligencia es fluida y si alguien trabaja, estudia y se aplica se puede volver más inteligente. Los de la teoría del ente consideran que la inteligencia está fijada y no obstante cuanto una persona lo intente no logrará incrementar sus facultades intelectuales.

La investigadora Carl Dweck ha descubierto que el desempeño cognitivo, especialmente en relación a la forma en la que se reacciona al fracaso, depende en buena medida en lo que se cree. Un incrementalista entiende que al fallar en algo también se abre una oportunidad de aprendizaje; alguien que suscribe a la teoría del ente, entiende lo anterior como algo irremediable, un determinismo genético.

Esta diferencia fue puesta a prueba por investigadores de la Universidad de Michigan, quienes realizaron una serie de ejercicios de habilidades mentales con distintos estudiantes universitarios. Primero se les pidió que identificaran patrones en una secuencia de letras. En esta primera prueba todos los estudiantes cometieron algún error. Después se discutieron las pruebas y se realizaron pruebas post-error. Los investigadores descubrieron que en las pruebas subsecuentes aquellos que creían que la inteligencia se puede incrementar tuvieron resultados sustancialmente superiores a los que consideraban que la inteligencia era un entidad fija.

De estos datos, parece que una mentalidad de crecimiento, donde se cree que la inteligencia puede mejorar, se presta a una respuesta más adaptativa a los errores –pero no solo conductualmente sino también neuralmente: entre más una persona cree en que puede mejorar, mayor es la amplitud de la señal cerebral que refleja una asignación consciente de la atención a los errores. Y entre más amplia la señal neural, mejor el desempeño subsecuente.

Es decir, no sólo querer es poder, sobretodo, creer es poder: esto se traduce directamente a una respuesta neurológica.

Otro estudio quizás aún más interesante, parece indicar que las personas que no creen que tienen libre albedrío alteran su capacidad de modificar y ser conscientes de sus propios actos.

El neurocientífico Benjamin Libet descubrió que el potencial premotor (readiness potential, en inglés) precede a la intención de actuar unos 350-400 microsegundos. Lo que significa que nuestro cerebro inicia acción antes de que estemos conscientes de que queremos hacer algo, aunque tenemos una ventana de 150-200 ms para alterar este proceso de acción –ya que en total el potencial premotor precede a la acción entre 500 y 600 ms.

En un experimento se realizó la prueba estándar de Libet. Luego se hiceron dos grupos de voluntarios: al primer grupo se le leyó un pasaje en el que decía que la ciencia había descubierto que el libre albedrío era una ilusión; al otro grupo se le leyó otro pasaje que no hacía mención de esto. Pruebas posteriores mostraron que el grupo que leyó el pasaje sobre la falta de libre albedrío tuvo una disminución en su amplitud de potencial premotor, como si fueran ellos espectadores no-participantes de sus actos. No creer en el libre albedrío hace que, en cierto sentido, no lo tengamos. Al menos disminuye nuestra capacidad de ser conscientes de nuestros actos y modificarlos a una microescala .

HAMLET, REY DEL INFINITO MENTAL

Regresando al terreno fértil de la mente como eje transformador de la realidad, extendemos la mirada hacia Hamlet, una figura que quizás deba de ser reconsiderada bajo esta nueva óptica. Hamlet oscila entre la perclaridad, una lucidez que penetra lo invisible y la locura–fundamentalmente su demencia es tal sólo ante la realidad consensual y el orden establecido, algo que el personaje de Shakespeare trasciende.

Es Hamlet quien dice, como el más vanguardista neurocientífico, en un acto de autoconciencia: “Why then ’tis none for you; for there is nothing either good or bad, but thinking makes it so.” [Y entonces no es ninguno para ti; porque no hay nada bueno o malo, es el pensamiento el que lo hace así.]

Hamlet, para quien Dinamarca es una prisión –porque su mente la hace así–, alcanza a percibir que la verdadera sustancia del mundo es la mente. La famosa frase –un brillante juego de palabras entre la locura y lo que devino en el Aleph de Borges–: “I could be bounded in a nutshell and count myself aking of infinite space“, [Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y considerarme un rey del espacio infinito] no sólo revela una conciencia cósmica, holográfica –en cada parte está el todo– sugiere que es propiedad de la mente transformar la realidad y el espacio hasta el punto de hacer de una prisión un reino infinito.

Pese a esta hiperestesia, o quizás por ella, Hamlet cumple con su espíritu trágico y se suicida –antes se había visto en el espejo de la muerte. El mundo que retrata Shakespeare ciertamente no estaba listo para asumir su propia fantasmagoría. Actualmente, más allá de notables avances científicos en el estudio de la relación y de la primacía de la mente sobre la materia, tampoco parece que estemos listos para asumir la naturaleza eminentemente mental del mundo –como si tuvieramos miedo a desaparecer. Y es que lo que Hamlet y los estudios citados aquí nos dicen en el fondo es que las creencias o lo que pensamos se convierte en realidad porque probablemente no existe la realidad, porque no hay nada (absoluto) en que creer. Y el mundo podría ser de cualquier otra forma. Como dijera Robert Anton Wislon: “Reality is what you can get away with”.

Para redimir a Hamlet y hacernos reyes del espacio infinito, aquí-ahora, entre la nuez y la neurona, antes debemos creernos reyes del espacio infinito: suspendernos sobre el vacío, en un péndulo que lo mismo oscila hacia el delirio que a la divinidad.

[Scientific America]

martes, 21 de febrero de 2012

Poderes mentales. La ilusión de la realidad.

Poderes mentales. La ilusión de la realidad.


Mano con energia azul

Nuestros sentidos nos engañan. Aparentemente la Materia es Sólida , pero la verdad es que la Materia NO EXISTE, en realidad Todo es Energía.

Como bien descubrió nuestro gran apreciado Albert Einstein: E=MC2

Tomas una cantidad Inmensa, casi podríamos decir infinita , de Energía y la aprietas hasta formar una Bola de Energía a la que llamaremos Electrón.

Tomas otro tanto de energía, la agrupas, y consigues dos bolas más de energía: Un Protón y un Neutrón.

Tomas unos cuantos Neutrones, Protones y Electrones y los unes entre sí por energías electromagnéticas y consigues un Átomo.

Tomas una cantidad de Miles y Miles de Millones de Átomos y tenemos

¡¡Tu cuerpo!!

Miras una mesa y crees ver madera sólida, pero en realidad es un grupo de muchísimos Átomos unidos por Fuerzas de Energía Electromagnética.

Si miras esos átomos más atentamente, verás que el 99% de ellos es Vacio . Si comparásemos un átomo con una Catedral, tendríamos que flotando en medio de la catedral hay unas pelotitas de energía del tamaño de pequeñas canicas que flotas gracias a Fuerzas de Energía Electromagnética.

Los electrones serían bolas de energía del tamaño de Cabezas de Alfiles y estarían volando a toda velocidad por la catedral. En toda la catedral sólo habría un puñado de esas bolitas de energía.

¿Y qué mantiene a los electrones dentro de la catedral? ¡Más Energía! Fuerzas de Energía Electromagnética que actúan como pegamento y lo mantienen todo unido.

¿Lo ves claro?

Los Electrones son Energía, los Protones son Energía, los Neutrones son Energía, hasta el pegamento que lo mantiene todo unido es Energía.

Tú tocas la mesa y tus manos te dicen que la mesa es solida , que es materia , pero es Mentira. Es una Ilusión. En realidad la mesa es Energía. Una cantidad Casi Infinita de Energía que tiene la forma de mesa.

Lo que tu Sientes son esas Fuerzas de Energía Electromagnéticas que impiden que los Átomos de tu mano se mezclen con los de la mesa.

De hecho ¿Qué es tu mano?

Mírala.

Tus Ojos Te dicen que es Materia Solida. Pero en realidad está formada de Átomos, es decir, de pelotitas de pelotitas de energía .

Si lo piensas un poco verás que TODO TU ERES ENERGÍA, una Cantidad casi infinita de Energía.

Lo que sientes son Fuerzas Electromagnéticas que impiden que la Energía tú, se mezcle con la de la mesa.

¿Y lo que ves? Lo que ves es también Energía. La Energía Electromagnética que llamamos Luz . Es decir, diminutas pelotitas de energía que llamamos quantums . Pelotitas de energía que han sido lanzadas desde el Sol.

Esas pelotitas Chocan contra los escudos de Fuerzas Electromagnéticas de la mesa y rebotan hasta tus ojos.

¿Y qué es lo que escuchas? Lo que oyes son también ondas de Energía, vibraciones que se transmiten por los Átomos del Aire.

¿Crees que lo que oyes es sonido ?¿Crees que lo que ves es una mesa?

¿Crees que lo que Sientes es Materia?

No, en Realidad TODO ES ENERGIA. Es tu Cerebro quien interpreta todas esas Señales de Energía como Sonido , mesa y materia .

Si piensas durante un momento, te darás cuenta de que en realidad Todo es Energía. Y que si sientes, ves y escuchas las cosas como lo haces, es porque tu CEREBRO ha Anclado esas señales de Energía de esa manera.

¿Te das cuenta?

Si resulta que la madera no es Solida , sino que eso es una interpretación que nuestra mente hace de la Energía.

Si resulta que lo que vemos no son cosas, sino pelotitas de energía que rebotan sobre escudos de energía. Y que el sonido es otra forma de energía.

Entonces veremos que en Realidad lo que Vemos , Sentimos y Oímos en Realidad no es así, sino que nuestra mente genera una ILUSION que nos hace creer que las cosas son así.

La Realidad es que TODO ES ENERGÍA. Si imaginas la energía como una especie de nube de luz blanca, entonces la Realidad sería una Gigantesca Nube Blanca de Energía.

Así que si las cosas, EN REALIDAD, no son como las ves , las sientes y las escuchas , sino que estamos viendo una Ilusión. Entonces ¿Cuánto de lo que creías ilusión será Real?

Lo que creemos ver , sentir , Oir , etc, son En Realidad Anclajes que nuestra Mente ha creado en su interior.

Tocas la madera y crees sentir el suave tacto de la madera. En Realidad la masa de Energía que te Forma, Choca con la masa de Energía que forma la mesa. Ambas Energías Electromagnéticas chocan y se Repelen igual que se repelen los polos iguales de u n imán. Tu cerebro a asociado ese tipo de Choque al material al que has Anclado en tu interior con el nombre de Madera .

Una Ilusión verdaderamente buena, pero una Ilusión al fin y al cabo, pues en realidad lo que crees sentir es un Anclaje y lo que crees ver es otro Anclaje ¡Una interpretación de tu Mente!

¿Comprendes?

¿Podría tu mano atravesar la mesa?

El sentido lógico podría decirnos que no ¿Por qué nos diría que no?

Porque estamos tan acostumbrados a pensar que tu mano y la mesa son materia, que nos olvidamos que EN REALIDAD son Energías.

Para dejar los prejuicios a un lado, tomemos una onda de Energía, como la Luz Visible. La Luz no puede atravesar un muro de piedra pues su frecuencia de vibración es la misma que la del muro. Para probar esto en la práctica, enfoca una linterna contra un muro de ladrillos, verás que la Luz no llega a la otra habitación ¿verdad?

Esto ocurre así porque si miramos el Espectro Electromagnético, veremos que la luz vibra a una longitud de onda de entre 200 y 800 nm.

Ahora imagínate que reducimos sólo un poco esa frecuencia de vibración, hasta por ejemplo los 900 nm. Entonces tus ojos dejarán de ver esa luz, pues entraremos en el espectro Infrarrojo. Entonces tu piel comenzará a sentir esa energía como calor,pero tú no te dejarás engañar porque sabes que EN REALIDAD es exactamente el mismo tipo de Energía Electromagnética, sólo que vibrando más lentamente.

Entonces, si el muro es lo suficientemente fino, al otro lado podremos ver esa onda infrarroja como un calentamiento del muro.

¿Cómo comprobar esto en la práctica?

Coloca una estufa junto a un muro de ladrillos. Esa estufa está emitiendo ondas electromagnéticas infrarrojas (iguales a las de una bombilla que da luz visible, sólo que las ondas de la estufa son algo más lentas). Si el muro es lo suficientemente fino, entonces podrás sentir el calor al otro lado del muro de ladrillos. Así podrás comprobar que esa Energía Electromagnética está comenzando a poder atravesar el muro, porque las frecuencias de vibración están comenzando a ser distintas.

Ahora bajemos aún más esa frecuencia de vibración hasta los 2,1 Ghz.

¿Qué pasará? Que como la frecuencia de vibración de esa onda será totalmente distinta a la del muro, entonces la onda ignorará completamente el muro y lo atravesará.

Para probarlo enciende tu teléfono móvil y enciérralo dentro de una habitación. Hazle una llamada con otro teléfono móvil y verás que podrás conversar como si no existiera dicho muro ¿Por qué? Porque la frecuencia de vibración de la Energía que forma el muro, vibra a una velocidad distinta (mucho más rápida) que la señal electromagnética del teléfono móvil.

Por esa razón las dos energías no Chocan en el continuo Espacio Tiempo y una puede atravesar la otra.

Si comprobamos la Luz, con la energía que transporta la voz en tu teléfono móvil, veremos que EN REALIDADlas dos Energías son EL MISMO TIPO DE ENERGIA ELECTROMAGNETICA. La única diferencia es lo rápido que vibran.

Si la frecuencia de vibración de esa Energía Electromagnética es igual que la de un muro, entonces ambas energías chocan en el continuo espacio tiempo. Y como resultado se produce la ilusión de la Solidez.

Si tu frecuencia de vibración varía hasta ser lo suficientemente distinta, entonces ambas energías podrán atravesarse la una a la otra sin problemas.

Después de todo, recuerda que el 99% de los átomos es vacio, (recuerda la imagen de la catedral con las pelotitas de energía flotando en su interior)

Lo mismo ocurre con tu cuerpo. La energía que forma los Átomos de tu cuerpo está vibrando a la misma Velocidad (frecuencia) que el Muro, por eso tu mano y el muro Chocan y puedes sentir el muro. Si variases la frecuencia de vibración de tu Energía, entonces podrías Atravesar el muro como ocurría con la Onda Electromagnética.

¿Te das cuenta?

En realidad tu cuerpo, la Energía que forma tu cuerpo, está variando TODO EL TIEMPO su frecuencia (su velocidad de vibración). Tu velocidad de Vibración es distinta cuando estás contento, a cuando estás triste. También cuando varía la temperatura de tu cuerpo, varía la frecuencia a la que emite esa Energía Electromagnética que llamas calor , así que ahí tienes otro momento en que tu vibración está variando.

Si tu vibración variase lo suficiente, entonces podrías atravesar muros igual que lo hacen las ondas de Radio (Que son otra frecuencia de vibración de las energías electromagnéticas) y podrías librarte de la gravedad y de volar como un pajarito.

Así pues ¿Por qué no haces esas cosas?

Por dos razones.

La primera es porque jamás te han enseñado como se hace. Que tú no sepas hablar Chino, no significa que mil millones de personas no sepan hacerlo.

Y segundo, porque has crecido tan metido en la Ilusión que te proporcionan tus sentidos que al final te has acabado creyendo que la materia es solida y etc..

En Realidad, todas esas cosas que crees son Anclajes que hay en tu Subconsciente. Puedes ser Opiniones, Creencias, Convicciones o Improntas, pero no dejan de ser Anclajes.

La Fuerza con la que tú Crees Algo, se mide en Opiniones, Creencias, Convicciones o Improntas.

Naturalmente, si combinas los Anclajes de cierta manera, entonces obtienes una Estrategia Mental.

GHB - Información difundida por http://hermandadblanca.org/