LUCHA POR LO QUE QUIERES

Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor, cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor.
Eres libre para elegir, tomar decisiones, aunque solo tu las entiendas, toma tus decisiones con coraje, desprendimiento y, a veces, con una cierta dosis de locura.
Sólo entenderemos la vida... y el universo, cuando no buscamos explicaciones. Entonces todo queda claro.
Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido, en donde las cosas más simples son las mas extraordinarias. Atrévete a cambiar, desafiate, no temas a los retos. Insiste una, y otra, y otra vez. Recuerda que sin fe, se puede perder una batalla que ya parecía ganada. No te des por vencido, Acuérdate de saber siempre lo que quieres. Y empieza de nuevo. El secreto esta en no tener miedo de equivocarnos y de saber que es necesario ser humilde para aprender. Ten paciencia para encontrar el momento exacto y congratúlate de tus logros, y si esto no fuera suficiente... analiza las causas.. e inténtalo con más fuerza.

"Es importante que uses tu discernimiento en cada mensaje que lees, sólo toma los que te hacen vibrar, los que no deséchalos, ten presente que el poder de la verdad está en tu interior, tú y solo tú sabrán cuál es".



El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

sábado, 24 de septiembre de 2011

ENTREVISTA: Jesús, el Contacto Extraterrestre y el 2012: José Luis Parise


Cristo No fué cristiano, Buda No fué budista y Alá No fué musulmán .... ¿Resultan hoy, en tiempos de contacto, necesarias las religiones?


Interesante cuestionamientoque propusimos desde nuestroFacebook como una antesala a la presentación de éstaentrevista y que decenas de decenas de comentariosintentaron responder, es cierto estimado lector que para una persona común relacionar a un personaje como Jesús con el contacto extraterrestre e incorporlarlos al mítico 2012 podría resultar quizá incongruente o demasiado aventurado ..... nada más equivocado, y es justamente José Luis Parise, psicoanalista, investigador, conferencista y escritor de origen argentino quien mediante ésta entrevista nos explica el porqué.
Autor de libros muy conocidos como Casualizar: Los 11 Pasos de la Magia (clic para ver) y de talleres sencillamenteimpresionantes y reveladores comoLa Historia Oculta de Cristo, Los 11 Pasos de su Iniciación (clic para ver) hacen que José Luis Parise se constituya hoy como uno de los más importantes difusores de una nueva conciencia planetaria, una que se trae abajo los más evidentes paradigmas y restituye el potencial humano al nivel de lo que él llama la Nueva Era .... la Magia.
Por Primera Vez en un medio José Luis Parise habla de la relación entre el contacto extraterrestre, la sabiduría en tiempos de Jesús y el origen de las claves inciáticas de esos 11 Pasos que aplicaron personajes que cambiaron al mundo ... una entrevista que Ud.NO se puede perder.
Recomendamos descargar éste extenso audio en su dispositivo portátil para permitirse Ud. profundizar con mayor atención en loselementos que aquí se comparten.
Escucha la Entrevista:



Bien, sólo agregar que José Luis Parise estará en Barcelona,España éste Domingo 25 de Septiembre (2011) en su conferencia titulada: En qué consiste Vivir en la Nueva Era y cómo Lograrlo(más información aquí clic para ver).
Observa el Trailer:

Así mismo éste 26 y 27 de Noviembre (2011) José Luis Pariseestará en México otorgando el seminario: Los 11 Pasos del Método de la Magia y las Claves de la Nueva Era.
Observa los Detalles:
José Luis Parise: México - 26 y 27 de Noviembre INFO
www.edipo.org

Hazlo más Simple

Debes de encontrar un método físico que te ayude a elevar tu vibración.

Cuando estamos inmersos en nuestros miedos, preocupados por lo que deberíamos hacer y lo que deberíamos ser, por lo que dirán de nosotros, inconscientemente podemos llegar a emitir centenares de juicios sobre nosotros y sobre los demás. Emitimos cientos de pensamientos judiciales por minuto.

Es bien sabido que una de las maneras de mantenerse arriba (con la vibración elevada) es meditando a diario, haciendo ejercicios de relajación y de respiración, visualizando,… Todo esto está muy bien si tuviésemos a alguien que nos lo hiciera, ya que cuando estamos solos con nosotros mismos, y nos vemos inmersos en esos juicios, estos actos se hacen difíciles de lograr por nosotros mismos.

Entonces, lo único que nos queda es sincerarnos con nosotros mismos. Hemos de traspasar la barrera de nuestro ego/orgullo que nos impide mantener un orden espiritual-mental con nosotros mismos.

No podemos luchar contra nuestro ego con la mente, pues los pensamientos, que forman parte de ella, no hacen más que hacerlo cada vez más grande.

Luchemos pues con el corazón.

¿Y como podemos luchar con el corazón si somos incapaces de conectar con él a través de las prácticas habituales ya conocidas?

Haciendo lo más simple.

Lo más simple pasa inadvertido por nuestra mente, porque nuestro ego cree que es demasiado fácil para que dé un resultado óptimo.

Nos han enseñado a ser fuertes, a que debemos luchar en la vida para llegar a ser alguien. Nos enseñan el “sentido de la responsabilidad”.

¿Responsabilidad?

A menudo, este sentido que adquirimos es igual a responsabilizarse de la vida de los demás dejando nuestra propia vida de lado. Esto nos puede llevar a un desarrollo acelerado de nuestro ego.

¿Y como podemos evitarlo?

Con la sencillez de un NO desde el corazón.

Los niños conocen más que nadie esta práctica.

Somos los padres los que por escuchar a menudo a nuestro ego no entendemos el NO. No entendemos que a menudo, lo que nos quieren decir nuestros hijos es que primero son ellos, que ellos son los responsables de crear su propia vida y no nosotros los responsables de crear la suya. A menudo lo tomamos como una negativa e incentivamos nuestro ego sin darnos cuenta. Así nos sentimos cómodos en el mundo de nuestros miedos.

Somos responsables de su seguridad y de cubrir las necesidades básicas. Nada más que eso.

Hagamos pues lo más simple. Escuchar.

Cada uno debe decidir en su entorno la seguridad y las necesidades básicas. Nada que ver con querer imponer una disciplina y/o normas, pues esto reflejara un entorno vibracional acorde a nuestro ego.

Debemos definir espacios vibracionales en los que cada miembro se sienta cómodo, algunos de estos espacios serán compartidos. Para ello debemos aprender a escuchar que significan los NO de nuestros hijos para encontrar así el equilibrio deseado.

Cada entorno adquirido por uno de los miembros debe ser gestionado por él mismo o los mismos si es compartido. Cada uno debe de ser responsable de su entorno y los demás debemos aprender a respetarlo. Los padres podemos apoyar esta gestión, pero jamás reemplazarla. Cada uno es responsable de crear su propia vida y su entorno.

Los espacios abiertos y/o compartidos serán decididos por igual entre todos. Sucede lo mismo con las tareas de orden común, teniendo en cuenta aquí la seguridad que se haya establecido.

El reemplazar esta responsabilidad de que cada uno cree su propia vida, es alimentar el ego propio de la responsabilidad de responsabilizarnos por la vida de los demás, de manera que en los niños, sería cultivar y regar la semilla del ego que les aferrara en una culpa inexistente.

Esto es un trabajo desde el corazón. Al cultivar este trabajo, estaremos regando la semilla del amor. La semilla que hará que creemos un entorno alegre, con entusiasmo por hacer las cosas, con amor.

Las bases de la Nueva Educación deben de ser expuestas escuchando a los nuevos niños y no a nuestra mente, quien a veces, confundimos con nuestro corazón, ya que en realidad es nuestro propio ego.

Ellos son los que traen en si este nuevo concepto de educar, y no nosotros.

Recordad que en vuestro mundo real irreal debéis transmitir en base a vuestras propias experiencias. Entonces es cuando estaréis en condiciones de poder discernir entre el ego y vuestra alma.

Recordad, lo simple acalla a nuestro ego.

Por Carles Isidoro, el 18 de agosto 2011

La curación a través de la reconciliación con uno mismo.



Separador

Meditación en la playa con el Sol

¿ Por qué enfermamos?.

Cuando el desánimo, el resentimiento, la frustración y la falta de Amor por ti mismo aparecen en tu vida, tambien aparecen las enfermedades.

En la vida a veces tenemos problemas que no sabemos o no queremos resolver a nivel emocional, es entonces cuando van surgiendo síntomas de dolencias…al principio leves para irse conviertiendo en crónicas o en el peor de los casos mortales.

Desde este portal vamos a intentar dar una serie de pautas de autoconocimiento, para poder menejar de forma responsable nuestros desequilibrios físicos.

Lo primero y más importante es empezar un proceso de AUTO-ACEPTACIÓN de uno mismo y de tus circunstancias. Para desde la aceptación que es una posición de entrega y confianza en el Universo y a lo que nos ha dado, conseguir reconciliarnos con nosotros mismos en primer lugar.

Este milagro se produce cuando estamos en conexión ( 13 Hz en el DKG) con el Universo del que formamos y somos parte, ahí es cuando tiene lugar la apertura de los centros receptores de energía, inundando nuestro cuerpo, con todo el poder de autocuración al que todos tenemos acceso.

Enfermamos porque perdemos esa conexión, nos desconectamos de la fuente que da la energía a todos los seres vivos del Universo, que nos da todo lo que necesitamos.

Al actuar en contra de nuestros sentimientos, el cuerpo lo percibe como un ataque, cuando no atendemos a nuestras necesidades vitales también lo percibe como otro ataque. Y cuando nos llenamos de odio, resentimientos, dudas y miedos nos hacemos continuos ataques. Convirtiéndonos en enemigos de nosotros mismos.

Así una y otra vez vamos recorriendo la vida, pero en esos estados el cuerpo enferma sin lugar a dudas. La enfermedad es un aviso maravilloso que nos da el cuerpo de que le estamos maltratando….y aguanta tanto…

Todas o casi todas las enfermedades tienen su raíz en un problema emocional no resuelto en la persona.

La buena noticia es que podemos aprender a no enfermar y si ya estamos enfermos a curarnos a nosotros mismos, todos tenemos la capacidad de contribuir a nuestra propia curación.

Podemos hacerlo cambiando nuestros modelos de pensamientos, pues cambiando lo que pensamos cambiarán nuestros actos y como consecuencia cambiaran nuestros sentimientos hacia sentimientos más puros, de más amor lo que llevara a tener más energia y menos toxicidad en nuestro cuerpo. Ya que los pensamientos que nos perjudican son toxinas para el cuerpo. Si aprendemos a interpretrar con exactitud nuestras eociones podremos tomar las decisiones adecuadas en cada momento.

Abandonando la esclavitud de la falta de control mental caminaremos hacia una vida de libertad, pues dejaremos de estar sujetos a las restricciones de los pensamientos.

Dejando nuestras acciones en manos de una voluntad sujeta de forma natural a los sentimientos más nobles que todo ser humano tiene en su ser más profundo.

Para curarnos hemos de equilibrar nuestro cuerpo, mente y espiritu. Ya que aunque es en el cuerpo donde se manifiesta el problema, es en el espíritu donde está la semilla del problema, que se encarga la mente cuidadosamente de desarrollar a través de los pensamientos inadecuados.

Si tenemos una fuerte conexión con nuestro ser interior, unos pensamientos sanos y constructivos, además de cuidar de forma saludable nuestro cuerpo, estaremos sanos.

Cuando hay equilibrio entre las tres partes que nos forman, sentimos la alegría de vivir que es lo normal entre los seres vivos del Universo, nosotros no somos una excepción.

“Lo normal es tener salud, no estar enfermos”.

Si no cambias mentalmente frente a una actitud que te ha hecho enfermar, ni el mejor médico del mundo te podrá curar.

El Resentimiento es una de las emociones que más enfermedades produce junto con el miedo. Pero la densidad del resentimiento podemos cambiarla con el sentimiento del perdón, el perdón a nosotros mismos la mayor parte de la veces y luego a los demás.

El perdón beneficia al que lo da, no es para el que lo recibe ya que la carga emocional negativa la lleva el que no perdona.

La otra (mal llamada) emoción que causa muchas enfermedades es el Miedo, que es lo contrario al Amor, es un cierre a la entrada de energía a nuestro ser, es oponerte a vivir, es cerrarte a la experiencia que supone tener una vida con ilusiones aunque tengas que correr riesgos, no se puede tener miedo a vivir. Porque entonces te pierdes lo mejor de la vida que es crecer…si no experimentas, por miedo fracasar, nunca sabrás si hubieras tenido éxito y tu vida se convertirá en un cúmulo de frustraciones.

El miedo es sobre todo desconfianza, de ti mismo y de que el Universo no te de cosas buenas, siempre te da lo que necesitas en cada momento. Porque tú eres el que crea el Universo cada día. Es falta de fe en que tú te mereces lo mejor, tenemos miedo porque en el fondo esperamos lo peor.

Si perdonas y te liberas de los miedos, te podrás curar casi de cualquier cosa. Las palabras y los pensamientos que has tenido y pronunciado hasta el día de hoy son los que te han puesto en tu situación actual física y emocional.

Hagamos un esfuerzo que merece la pena recuperemos toda la Alegría y el Amor que traíamos al nacer, entonces eramos importantes y nos sentíamos el centro del mundo.

Los bebés son osados , piden lo que necesitan y expresan lo que sienten. Haz tú lo mismo. Recuerda que una vez hace mucho lo hacías.

“ ERES UN SER PERFECTO SOLO TIENES QUE QUERER RECORDARLO”.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Matias DeStefano - Claves Ater Tumti (DOCUMENTAL COMPLETO)

  • Matías De Stéfano es un digno representante de las nuevas oleadas de niños y jóvenes que tienen activadas las capas del ADN. A través de ellas, cada uno viene con una misión para trabajar en la Nueva Tierra que estamos formando todos. Es un gusto poder escuchar de sus palabras, la información que yace dormida en nuestros propio ADN. El trabajo de Matías, es activarlo, de hacernos recordar de dónde vinimos y qué nos espera en el futuro. Matías con este video nos da una importante información sobre el plan olvidado de la humanidad.
  • Nos habla con una magistral sintesis, del comienzo, la nada, el surgir de la luz, el calor, el frio el tiempo, la densidad, las dimensiones, los espiritus, las almas, entidades, seres angelicos, angeles, demonios, extraterrestres, humanos etc...
  • Nos cuenta de forma sosegada y tranquila el proposito de la vida en la tierra, lo que la era de acuario nos depara y el proposito de los niños indigo.

Un nuevo paradigma en la búsqueda de seres extraterrestres: la conciencia

Un nuevo paradigma en la búsqueda de seres extraterrestres: la conciencia

La búsqueda de vida extraterrestre bajo el paradigma de la biología basada en el carbono descuida la posibilidad de que existan conciencias extraterrestres radicalmente distintas a nuestros preceptos, conciencias que podrían distribuirse por todo el universo de manera incorpórea.

Desde hace algunas décadas, particularmente por los esfuerzos de Carl Sagan, uno de los temas más populares de la divulgación científica es la búsqueda de vida extraterrestre. Todo los días numerosos medios de comunicación reportan sobre los últimos descubrimientos en la exploración del cosmos, desde el estudio de bacterias en meteoros, agua en la superficie de Marte o el más reciente exoplaneta que podría albergar vida. La NASA y el Instituto Seti, entre otras organizaciones, gastan millones de dólares en esta importante tarea que ejerce una profunda y vital reflexión sobre nuestro lugar en el universo.

Casi todos los esfuerzos de búsqueda de inteligencia extraterrestre están formulados desde una perspectiva biológica y desde el paradigma antropomórfico de que la vida debe de estar basada en el carbono —ya que nosotros, la supuesta punta de lanza del universo, y toda la vida de nuestro planeta, evolucionamos con base en este elemento. Consideramos entonces que el desarrollo de la conciencia es el resultado de la complicación de la materia, un subproducto de la selección natural, embebido en un soporte de moléculas de carbono. Y entonces buscar inteligencia o conciencia fuera del planeta equivale a buscar planetas donde se podrían desarrollar seres orgánicos basados en el carbono, similares a nosotros.

Además de esta tendencia, que ha sido denominada chauvinismo de carbono, también existe la limitante que se ha seguido al suponer que los extraterrestres, de existir, intentarían comunicarse con nosotros por medio de ondas de radio, o que monitoreando las ondas de radio en el espacio podríamos detectar su presencia. Al respecto Terence Mckenna escribió: «Buscar expectantes una señal de radio de una fuente extraterrestre es probablemente una presunción limitada a nuestra cultura, tal como buscar una buen restaurante italiano en la galaxia».

Algunos científicos consideran que la vida podría formarse a partir de diferentes elementos, tales como el silicio o el hierro. El profesor de la Universidad Glasgow, Lee Bronin, se encuentra trabajando en construir células inorgánicas que sean capaces de autorreplicarse, bajo su teoría de que “la vida” (aunque esta palabra cobra un nuevo significado) podría darse a partir de otro tipo de elementos.

El astrofísico Victor J. Stenger va más lejos y cree que es un “chauvinismo molecular” pensar que la moléculas son completamente necesarias para la generación de vida en el universo. Núcleos atómicos podrían bastar en un universo tan desconocido como el nuestro.

La tecnofilosofía del transhumanismo no solo cree factible y cercana la creación de inteligencia artificial, sino que plantea la posibilidad de que en un futuro podamos descargar nuestra conciencia en un objeto, de la misma forma que se puede subir un software a una computadora. Esto nos lleva a la evidente pregunta de si en apenas miles de años de evolución el ser humano se acerca a un estadio donde esto ya se puede imaginar con cierta base teórica, y por lo tanto seguramente realizar (tal es el poder de la imaginación), entonces, ¿qué podría ser de una civilización que haya tenido millones de años para evolucionar? ¿Acaso no habrían entrado al ámbito de la postbiología y podrían descargar su conciencia en un satélite computarizado o incluso dismeninarla por todo un planeta o una galaxia entera? Recurriendo a la multicitada frase de Arthur C. Clarke, “La tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, una magia tal que fusiona la conciencia con el tecné.

¿No sería entonces razonable pensar que podrían existir extraterrestres inorgánicos, inteligencias cósmicas de formas que van más allá de lo que podemos ver en la Tierra y de lo que nuestra mente refleja en el universo?

Tanto Arthur C. Clarke como Stanley Kubrick pensaban esto y por eso hicieron del monolito negro un símbolo de una inteligencia extraterrestre de la forma más abstracta posible (una inteligencia puramente geométrica o tal vez una supercomputadora inteligente extraterrestre).

“Tales inteligencias cósmicas, creciendo en conocimiento por eones, estarían tan distantes del hombre como nosotros estamos de las hormigas. Podrían estar en comunicación telepática instantánea a lo largo del universo, podrían haber logrado la maestría total sobre la materia y de esta forma se podrían transportar instantáneamente a través de billones de años luz de espacio; en su última fase podrían abandonar la forma física y existir como una consciencia incorpórea inmortal en todo el universo”, dijo Kubrick en una entrevista sobre 2001: Una Odisea en el Espacio.

Incluso más fascinante que la gran posibilidad de que existan extraterrestres altamente evolucionados capaces de trascender la biología como la conocemos, es que la conciencia sea un fenómeno fundamental intrínseco al universo. Uno de los campos más vanguardistas de la física estudia la posibilidad de que la conciencia sea un fenómeno íntimamente cuántico, surgiendo de estados de entrelazamiento y de coherencia cuántica.

El científico húngaro Ervin Lazlo explica que “en la última concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vacío cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información”.

Bajo la concepción de un universo fundamentalmente informático no es del todo difícil concebir que la conciencia sea lo que genera la materia (ese maia) y no al revés, de la misma forma que la información genética programa tu cuerpo a su existencia. Esto es lo que distintas tradiciones religiosas y esotéricas han dicho por miles de años. En el budismo existe una profunda identidad entre el vacío y la conciencia (absoluta); el hinduismo sugiere que el universo no es más que el sueño de Brahma y por lo tanto todo esto no es más que mente; en el gnosticismo se manifiesta que el universo es la emanación del Logos; la cábala también concibe al mundo como creado a partir del lenguaje, de tal manera que la palabra es previa y más esencial que el polvo, es el verdadero polvo adánico.

La información, el lenguaje y la memoria están indisociablemente ligadas a la conciencia. Y tanto la información como el lenguaje y la memoria no dependen necesariamente de un cuerpo orgánico para existir —en todo caso usan vehículos orgánicos para replicarse. El biólogo Rupert Sheldrake ha formulado una fascinante teoría de campos morfogenéticos en la que señala que la memoria existe distribuida en la naturaleza a la manera de un campo (como la gravedad) y como tal va más allá de los cuerpos que supuestamente contienen una memoria. Los organismos, según Sheldrake, sintonizan esta memoria particular a una especie —en este sentido la memoria es parte del espacio, de manera similar al concepto de Akasha en el hinudismo: un registro holográfico de todo el universo.

Todo esto para plantear la hipótesis de que la conciencia puede manifestarse de formas que trascienden nuestra habitual vinculación de conciencia-cerebro (materia). Por siglos las religiones han sostenido supuestas comunicaciones con seres divinos, incorpóreos, y por milenios las culturas chamánicas han sostenido comunicarse con entelequias, númenes, fuerzas de la naturaleza, elementales, ancestros o espíritus que revelan información que difícilmente podrían obtener ellos mismos. Algunas de estas culturas chamánicas o indígenas sostienen en su cosmogonía que algunas de la conciencias con las que se comunican provienen del espacio. Tal es el famoso caso de los Dogon, una tribu africana que, sin entrar en contacto con la ciencia occidental, descubrió que el sistema de Sirio era un sistema estelar binario. Los Dogons señalan que esta información les fue revelada por unos seres acuáticos provenientes de Sirio.

Aunque entramos, por un momento, a un terreno que se aleja del método científico, y que no podemos constatar si un mensaje es verdaderamente de origen astral o solamente una autoproyección cósmica del cerebro humano, consideremos por un momento la posibilidad de que conciencias extraterrestres puedan comunicarse con el hombre. Tanto Aleister Crowley como George Gurdjieff, Timothy Leary, Robert Anton Wilson y Phillip K. Dick, en algún momento de sus vidas, creyeron o al menos imaginaron estar en contacto telepático con inteligencias extraterrestres justamente de la estrella de Sirio (esto es algo que relata Robert Anton Wilson en su libro Cosmic Trigger). En su perihelio gnóstico, Phillip K. Dick incluso conjuró en VALIS una deidad informática siriana que programa, como un simulacro, nuestra realidad.

Curiosamente varias culturas clásicas en la historia humana, como la egipcia, la griega y la maya, relacionaron a sus dioses con estrellas y planetas del sistema solar. Esto tiene un carácter eminentemente simbólico, astrológico, pero en algunos casos se llegó a jugar con la literalidad. Tal es el caso de los numerosos semidioses o reyes que al morir se convierten en estrellas (como si la iluminación, la trascendencia, fuera “graduarse” de la Tierra para ascender a la conciencia astral).

En su libro The Physics of Angels, escrito junto con Matthew Fox, Rupert Sheldrake indaga la posibilidad de que los cuerpos celestes puedan tener conciencia de sí mismos (algo que permea todas las tradiciones religiosas autóctonas: que la Tierra es un ser consciente, la Madre Tierra).

«La segunda pregunta que viene a la mente es: bueno, si el universo está vivo, si los sistemas solares y las galaxias y los planetas están vivos, ¿también están conscientes? ¿O están vivos pero no tienen conciencia, de la misma forma que tal vez una bacteria puede estar viva pero no tiene conciencia? ¿Y el tipo de vida que puede existir en el cosmos tiene más conciencia que nosotros, o asumimos que es mucho menos conciente que nosotros? ¿Somos los seres más concientes que existen en el universo? La respuesta común de la ciencia es que sí. Yo creo que esa es una presunción muy poco probable. Así que si llegamos a la idea de muchas formas distintas de conciencia, si la galaxia tiene vida y conciencia, entonces debería de tener una conciencia mucho mayor que la nuestra —mayor en extensión, mayor en sus implicaciones y poder y mayor en la expansión de su actividad. Esto desde el punto de vista de la ciencia es una idea ridícula, porque la ciencia ha erradicado la conciencia de cualquier otro lugar en el universo que no sea el cerebro humano», dice Sheldrake.

Aunque expulsado y confinado por la comunidad científica mainstream, Sheldrake tiene una impecable formación académica (egresado de Cambridge), de ahí que se atreva a tocar un tema que evidentemente supera la capacidad (y la apertura) que tiene la ciencia moderna, enramando explorativamente esta hipótesis con los postulados del más esotérico gnosticismo. Según la filosofía gnóstica, existen una serie de seres superiores llamados arcones, cada uno de los cuales es una inteligencia rectora de un planeta (Sofía, la sabiduría, en el caso de la Tierra). Los arcones, de manera similar a los ángeles (aunque con un lado oscuro, ya qu según algunas versiones son como arquitectos de la matrix-prisión de realidad donde servimos como alimento), sirven al demiurgo y regulan un sistema estelar.

En su magnifica novela The Three Stigmata of Plamer Eldritch, el gnóstico Phillip K. Dick escribe en voz de una inteligencia extraterrestre:

«Lo que quiero decir es que me convertiré en todas las personas del planeta [...]. Seré todos los colonos mientras arriban y empiezan a vivir aquí. Guiaré su civilización. Es más: seré su civilización».

Estamos buscando vida extraterrestre, pero, ¿por qué no buscar conciencias extraterrestres y superconciencias aquí en la Tierra? El mensaje cósmico del espacio podría ser el Logos del Sol, el lenguaje de fotones de nuestra estrella, algunos códigos saturnales o, por qué no, unas cálidas radiaciones venusinas. Y por supuesto la inteligencia íntima, la con-ciencia compartida de la Tierra —la voz azul de nuestros huesos— de la cual quizás solo seamos (todos) una especie de prótesis avatárica. Sí, estamos conscientes de que esto es una forma de neopaganismo seudocientífico que mezcla diversos conceptos para formular una hipótesis que se apoya más en la imaginación (aunque también en la intuición) que en las “verdades comprobables”, pero, ¿por qué autolimitarnos en nuestro llamado de la radical otredad cósmica, la entidad eterna buscada por todos desde el principio del tiempo? Y he aquí la teoría del nuevo paradigma de búsqueda extraterrestre: esa búsqueda debe de hacerse en nuestra propia conciencia. Porque si la conciencia es un fenómeno cuántico, inmanente y ubicuo en el universo, entonces nuestra conciencia está entrelazada a la conciencia astral de seres extraterrestres —que quizás no necesariamente sean divinos amigos, sino todo lo contrario, algunos podrían ser predadores de nuestra conciencia dentro de la pirámide evolutiva (y entonces conocerlos sería vital para nuestra libertad).

«Ya que en realidad el universo está compuesto de información, entonces puede decirse que la información nos salvará», dice K. Dick en VALIS, donde también añade: «La “salvación” a través de la gnosis —anamnesis (la pérdida de la amnesia), mejor dicho— aunque tiene un significado individual para cada uno de nosotros —un salto cuántico de percepción, identidad, cognición, entendimiento, experiencia de mundo y de ser, incluyendo la inmortalidad— tiene mayor significado para el sistema como un todo, ya que estas memorias son datos valiosos que se necesitan para su funcionamiento general».

La ferviente posibilidad de que todo el universo sea un ser consciente del cual somos parte indivisible llevando a cabo una especie de misión informática para su código a través de nuestras experiencias —las cuales lo alimentan— es sin duda, bajo el entendimiento de la espiritualidad moderna, uno de los más resonantes vislumbres articulados por diferentes personas desde diferentes ópticas. En cierta forma no seríamos nosotros los que experimentamos algo, sería la experiencia (el universo mismo en su infinito ser) la que nos experimenta (el universo se experimenta a sí mismo desde la diversidad en un juego de rol).

Quizás la clave, como señala K.Dick y como antes cifró Platón, sea la memoria, recordar quiénes somos. Acceder a nuestro ADN a plenitud o a los registros de nuestro espíritu, quizás sea una forma de encontrar también esa otredad cósmica que ansiosamente buscamos, intuyendo que en su espejo podremos observar una pieza ausente de nuestra esencia. El amor o el pavor por el alienposiblemente sean manifestaciones de una importante transformación en ciernes. La Conciencia que nada en sí misma y se hace más grande al descubrir que está compuesta por un arcoíris galáctico de entidades.

pijamasurf

Sana tu cuerpo con tu mente: la ciencia se rinde ante el poder curativo del pensamiento

Hipnosis, placebo, pensamiento positivo, fe espiritual, sueños lúcidos y meditación son algunas de las formas por medio de las cuales la ciencia moderna ha redescubierto que la mente es capaz de operar y sanar el cuerpo.

El Dhammapada, uno de los textos budistas más influyentes, inicia de esta manera: «Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos». Estas palabras se le atribuyen a Buda y se remontan a unos 2500 años, tiempo también que ha tardado la ciencia occidental en reconocer el poder de la mente sobre el cuerpo. Pero parece que por fin, a la luz de la evidencia, el pensamiento científico acepta que el pensamiento —sin reconocer del todo algo como la “energía psíquica”— es fundamental al moldear los estados físicos que experimentamos.

Una de las publicaciones de divulgación científica más importantes del mundo, la revista New Scientist, dedica una reciente edición al poder de la autosanación. Como bien dice la editora Jo Marchant, ya no se necesita ser hippie para creer en el poder de la mente, ahora la ciencia, apoyada en investigaciones rigurosas, puede constatar que la mente es clave en la salud y que probablemente sea el “ingrediente activo” más importante de toda la medicina.

Diferentes estudios en torno al placebo, la hipnosis, la meditación, el pensamiento positivo, la confianza y la intención (entre otros que analizaremos más adelante), muestran que la mentalización ejerce una influencia significativa en determinar el estado de salud de una persona. Esto funciona en ambas direcciones: personas que muestran un alto grado de fe, confianza en sí mismas (o en los placebos), que meditan, visualizan o hacen algún tipo de proyección mental, responden reiteradamente mejor a los tratamientos, se enferman menos y tienen un mayor calidad de vida. Personas sometidas al estrés, que exhiben poca confianza —interés e intención—, que pueden ser calificadas como pesimistas y que en suma no utilizan su mente como herramienta para transformar su cuerpo, por el contrario, tienden a enfermarse más y a responder con menor efectividad a todo tipo de tratamientos.

Tal vez podría parecer una simplificación de la vida y de situaciones tan complejas como pueden ser algunas enfermedades, pero de manera profunda nuestros estados mentales se convierten en nuestro estados físicos y, de alguna forma que se nos escapa en la cotidianidad, la mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de procesos psíquicos. Aunque la ciencia occidental contemporánea no ha formulado aún una concepción totalmente integral de la salud, en la que ninguna enfermedad esté desligada de un proceso de mente-cuerpo, es probable que avance hacia allá, curiosamente una evolución que es un regreso a las premisas de la medicina y de la filosofía de culturas tradicionales (generalmente consideradas como primitivas por la ciencia moderna): un entendimiento holístico de la naturaleza.

En este sentido, además de explorar diversas técnicas de mentalización para sanar, habría que reflexionar sobre aquellos pensamientos y patrones mentales que nos han llevado a enfermar, muchos de ellos se ocultarán en nuestro inconsciente y querremos evitar enfrentarlos, pero en el proceso de detectarlos y observarlos estaremos iniciando un viaje vital de autoconocimiento en el que cada uno de nosotros puede convertirse en su propio chamán —verdaderamente en el único médico que puede hacer sanar desde la raíz. Hasta que no hagamos consciente nuestro inconsciente, como enfatizó Carl Jung, estaremos predispuestos ante serie de contingencias que permanentemente amenazan con tomar control de nuestro cuerpo y de la dirección que lleva nuestra vida. (Hacer consciente lo inconsciente también permite que se conozca cómo funciona la mente —al ver las causas y los efectos de manera transparente— y de esta forma evita que tengamos que ser hipócritas o impostores pensando positivo buscando una especie de efecto mágico desconocido y llenando el mundo de sonrisas falsas programadas).

Cada pensamiento, cada actividad mental que realizas, es una semilla de lo que serás. No es necesario invocar a la magia para entender esto, sino a la más pura causalidad, a una minuciosa concatenación de eventos y situaciones mentales que van, de la misma forma que el ejercicio físico, moldeando nuestra anatomía psíquica, la cual ejerce potestad sobre nuestro cuerpo. Como suele decirse en el yoga: “el cuerpo no es sólido, solo la mente”. En la medida en la que seamos capaces, a través de la disciplina, de generar estados mentales suficientemente flexibles, podremos seguramente superar los escollos del cuerpo y de ese supuesto determinismo inexorable que presenta la genética.

PLACEBO

“Yo les hablo a mis pastillas”, dice Dan Moerman, profesor de antropología en la Universidad de Michigan “Hey, muchachos, sé que están haciendo un excelente trabajo”. Tal vez esto pueda parecer ridículo, hablarle a tus píldoras como si fueran seres animados, pero todo indica que funciona.

Hay algo que está claro: el efecto placebo está lejos de ser solamente imaginario. Varios padecimientos como el Parkinson, la osteoartritis, la esclerosis múltiple y por supuesto la depresión, se benefician del tratamiento con placebo. Estudios muestran cambios notables bajo el influjo del placebo, tales como la generación de analgésicos naturales, alteración en los patrones de excitación neuronal, disminución en la presión sanguínea y en el ritmo cardiaco y una mejoría en la respuesta inmunológica. Incluso hay evidencia de que algunos fármacos funcionan amplificando el efecto placebo —cuando las personas no saben que las están tomando dejan de funcionar.

Por otro lado, solamente creer en los efectos dañinos de una sustancia puede hacer que los padezcas, hasta el punto de que el efecto “nocebo” (el hermano maligno del placebo), puede llegar a matar a una persona (New Scientist, 13 May 2009, p 30).

El placebo es especialmente una prueba del poder de la mente de programar al cuerpo, ya que funciona incluso cuando una persona sabe que es placebo. Un estudio reciente en la escuela de medicina de Harvard hizo que pacientes con síndrome de intestino irritable tomaran una píldora inerte. Se les dijo a los pacientes que las pastillas estaban hechas de “una sustancia inerte, como pastillas de azúcar, que han demostrado en estudios clínicos producir mejoras significativas en los síntomas del intestino irritable a través de un proceso de autosanación mente-cuerpo”, lo cual es totalmente verdad. Pese a saber que las pastillas eran inertes, los pacientes que las tomaron reportaron una mejora en sus síntomas significativamente superior a los pacientes que no tomaron el placebo (PLoS ONE, vol 5, e15591).

Así que ya sabes, programa tus pastillas, otórgales propiedades extraordinarias de sanación. Es más, programa tu comida. Programa tu ambiente. Sí, el mundo es placebo, y eso puede ser desconcertante, pero lo cierto es que lo que significa esto es que el mundo puede ser exactamente como lo programes, al programarte a ti mismo.

PENSAMIENTO POSITIVO, OPTIMISMO

Nunca subestimes el poder del pensamiento positivo, aunque esto pueda parecer una solución demasiado simple o hasta estúpida para un problema (el verdadero problema yace en poder sostener el pensamiento positivo e intencionado por una buena cantidad de tiempo).

Los optimistas se recuperan más rápido de los procedimientos quirúrgicos, tienen sistemas inmunológicos más sanos, viven más en general y en especial cuando padecen enfermedades como el cáncer o falla del riñón (Annals of Behavioral Medicine, vol 39, p 4).

En cambio el pensamiento negativo y la ansiedad son importantes causas de enfermedades. El estrés —expresado como la creencia de que estamos en riesgo— detona vías fisiológicas como la respuesta de correr o pelear. Estas han evolucionado para protegernos en situaciones extremas, pero cuando se encienden por periodos prolongados incrementan el riesgo de padecer diabetes o demencia. Así que tranquilo, nada va a pasar si no crees que va pasar. A menos de que haya un (hambriento) tigre dientes-de-sable sentado a lado de tu escritorio, no te preocupes, no es tan importante lo que estás haciendo. Las chill-pills son gratis y son ubicuas en el espacio como hologramas etéreos fosforescentes que pululan alrededor de tu cabeza si te tomas un minuto para enfocar.

Científicos empiezan a descubrir que las creencias positivas no solo funcionan aplacando el estrés. Sentirse sano y salvo, o creer que las cosas saldrán bien, ayuda al cuerpo a mantenerse y repararse. Un estudio reciente concluyó que los beneficios del pensamiento positivo ocurren de manera independiente de los estados negativos, como el pesimismo y el estrés, y son comparables en magnitud (Psychosomatic Medicine, vol 70, p 741). Así que no sólo no pienses negativo, piensa positivo, si es que estás vivo, porque así te sentirás mejor.

La bondad psicofísica del optimismo se traduce en la reducción de los niveles de inflamación y de hormonas de estrés como el cortisol. También puede estimular el sistema nervioso parasimpático, el cual gobierna la respuesta de “descansar y digerir”, opuesta a “correr y pelear” (a veces traducida como “huir y luchar”).

Tan útil como ver positivo el futuro es verte a ti mismo de manera favorable. Autoaumentarte —en un conjuro de placebo narcisista— hace que se tengan menos respuestas cardiovasculares al estrés, te recuperes más rápido y que tengas niveles más bajos de cortisol (Journal of Personality and Social Psychology, vol 85, p 605).

MEDITACIÓN

La meditación es una de las cartas estrella que tiene una persona para re-hackear su cuerpo. Existe evidencia de que la meditación estimula la repuesta inmunológica en personas con cáncer y en personas que han recibido vacunas, protege de la depresión, retarda la progresión del VIH e incluso sirve para limpiar impurezas de la piel. Y es que esa es la otra: la mente no solo es una herramienta para sanar el cuerpo, también para embellecerlo —es el cosmético cósmico.

Regresando al inicio budista de este artículo, el antiguo maestro Nagarjuna, en su texto String of Precious Jewels, escribió que «la paciencia es abandonar los sentimientos de enojo» y también que la “paciencia trae la belleza”. Analizando las palabras de Nagarjuna, Geshe Michael Roache dice: «Para verte a ti mismo como físicamente atractivo y saludable, planta improntas para esto en tu subconsciente al siempre rechazar el enojo». Para cultivar la paciencia —y su potencial de belleza—, nada como meditar.

La meditación ha mostrado un interesante potencial para combatir el envejecimiento. La telomerasa, la capa protectora de los cromosomas, se reduce cada vez que una célula se divide, lo cual propicia el envejecimiento. Estudios realizados en la Universidad de California-Davis muestran que los niveles de una enzima que fomenta la producción de telomerasa eran más altos en personas que habían acudido a un retiro de meditación que en un grupo de control (esto es especialmente interesante, ya que la telomerasa ha logrado revertir los procesos degenerativos en ratas en una investigaciónreciente de la Universidad de Harvard).

Como ocurre con otros aspectos analizados aquí, la meditación trabaja influyendo en las vías de respuesta al estrés. Las personas que meditan tienen menores niveles de cortisol y muestran cambios en la amígdala, la zona del cerebro que regula el miedo y la respuesta a una amenaza (como el comportamiento de huir y luchar).

Una de las investigadores del estudio citado, Elissa Epel, de la Universidad de California, cree que la meditación puede aumentar “las vías de restauración y aumento de salud”, al detonar una serie de hormonas sexuales y de crecimiento.

El poder de la meditación no requiere de un arduo amaestramiento para hacerse sentir, la meditación puede detonar cambios estructurales en el cerebro con tan solo 11 horas de entrenamiento.

Entre algunos los efectos positivos para la salud documentados de la meditación se cuenta el haber disminuido la violencia en una prisión, combatir el déficit de atención y la depresión, reducir hasta en un 50% la posibilidad de un ataque cardiaco y ser más efectiva que los medicamentos industriales contra el dolor.

HIPNOSIS

El Dr. Peter Whorwell, de la Universidad de Manchester, ha pasado la mayor parte de su carrera recopilando evidencia sobre el uso de la hipnosis para tratar el síndrome de intestino irritable. Esta condición tiene la particularidad de que muchos pacientes sufren síntomas sin que los doctores puedan detectar qué está mal. Muchos de los pacientes de Whorwell habían llegado a un punto casi suicida en el que sentían que la medicina no podía hacer nada por ellos.

Whorwell ha demostrado que bajo hipnosis algunos de sus pacientes pueden reducir las contracciones del intestino —algo que normalmente no se puede controlar conscientemente— y que muchos reducen así el nivel de dolor que sienten (Journal of Psychosomatic Research, vol 64, p 621).

Pese a estudiarse desde al menos el siglo 19, aún no se sabe exactamente cómo funciona la hipnosis, pero se cree que pacientes hipnotizados pueden influir partes de su cuerpo de forma profunda y novedosa, como si tuvieran mayor injerencia o accedieran una mayor capacidad operativa. Algunas personas son capaces de autohipnotizarse, lo cual abre un amplio campo de posibilidades autocurativas.

Entre la hipnosis y la meditación yace la terapia de regresión, en la que un paciente viaja mentalmente a sus recuerdos, representando una narrativa, y enfrenta simbólicamente sus conflictos para de esta forma, en un estado de profundidad psíquica, desamarrar los cuerpos mentales que bloquean la vías por las cuales fluye la energía vital.

LA SOLEDAD, LA ACTITUD HACIA LOS DEMÁS

Recientes estudios científicos muestran que la soledad —más como un estado mental que un hecho físico— puede incrementar el riesgo de sufrir ataques cardiacos, demencia, depresión y otros padecimientos. Por otro lado las personas que están satisfechas con sus vidas sociales duermen más, envejecen más lento y responden mejor a las vacunas. Una vida social estimulante es, según John Cacioppo de la Universidad de Chicago, aún más importante que dejar de fumar para tener una vida sana. Así que ya sabes: esos alegres tabacos fiesteros en comunión tal vez no te están haciendo tan mal —al menos no tanto como esos deprimentes cigarrillos solitarios.

Según Cacippo las personas que llevan vidas sociales ricas no se enferman tanto y viven más tiempo (aunque aquí enfrentamos la posible disyuntiva de si una vida social rica es el resultado de la salud física o viceversa).

Pero Cacioppo defiende que existen mecanismos directos relacionados a la soledad que generan un déficit en la salud. Las personas solitarias bombean más cortisol, un mecanismo que, sugiere, podría haber evolucionado a partir de situaciones en las que percibirse en aislamiento social detonó actividad en el sistema inmunológico, involucrada además en la cicatrización y la infección bacterial, una actividad que puede ser benéfica en ciertos momentos pero que al ser constante puede resultar contraproducente. Cacioppo también teoriza que las personas en grupo podrían estar favoreciendo las respuestas inmunológicas necesarias para combatir los virus, como una de medida de prevención a la posibilidad de contagio.

Significativamente los efectos de la soledad se hacen sentir conforme a una persona se percibe a sí misma y no en relación a su contacto social cuantitativo. Esto podría tener que ver con que, desde un punto de vista evolutivo, estar entre personas hostiles puede ser tan peligroso como estar solo. Por lo cual lo importante es cómo el cerebro procesa esta soledad y cómo es capaz de reforzar sus relaciones con el mundo —las cuales funcionan como defensas autoinmunes (Annals of Behavioral Medicine, vol 40, p 218). Es decir, puedes estar solo, pero si tu mente es fuerte, estarás acompañado por una sana sociedad universal (y los átomos podrán ser micro-budas medicinales).

FE-INTENCIÓN

En un estudio realizado con 50 personas que tenían cáncer en los pulmones, aquellos que tenían “fe espiritul” respondieron mejor a la quimioterapia y vivieron por más tiempo: más del 40% de ellos estaba vivo después de tres años, comparado con solo un 10% en el grupo de poca fe (In Vivo, vol 22, p 577).

Aunque existen numerosos estudios que muestran que las personas “religiosas” tienen mejor salud que las no religiosas, es difícil sacar conclusiones de esto, ya que generalmente las personas religiosas también llevan estilos de vida que en sí promueven la salud. Sin embargo, algunos científicos creen que lo que verdaderamente tiene efectos en la salud es el tener una intención o un sentido de propósito en la vida, sea la que sea. Esto hace que se manejen las situaciones consistentemente con menos estrés, lo cual como hemos visto tiene una cuantiosa serie de beneficios.

Uno de los investigadores que realizó el estudio sobre la meditación y la telomerasa, cree que probablemente el sentido de propósito y la intención fueron al menos tan importantes como la misma meditación en aumentar los niveles de la enzima que repara la telomerasa.

Esto se correlaciona con prácticamente todo lo que hemos visto aquí: dotar a la mente de una clara intención —de curarse, de mejorar, de aprender, etc.— es una forma de avisarle que estamos dispuestos a aceptar transformar la realidad, que estamos abiertos a su operación etérea sobre la falsa rigidez del cuerpo.

SUEÑOS LÚCIDOS

Uno de los más interesantes e inexplorados campos de la autosanación son los sueños lúcidos. El pionero en este campo, el Dr. Stephen Laberge de la Universidad de Stanford, ha demostrado que fisiológicamente las experiencias que se viven dentro de un sueño lúcido son análogas a las que se viven despiertos, de tal manera que el cuerpo presenta las mismas respuestas fisiológicas con un orgasmo onírico lúcido que con un orgasmo despierto, por citar un ejemplo estudiado anteriormente. Esto abre la puerta para que las personas que logran controlar sus sueños puedan utilizarlos como escenarios de prueba, salas de operación, en los que experimenten con el poder de su intención simulando posiblemente acontecimientos de sanación. Si sabemos que lo que sucede en un sueño lúcido sucede con la misma o casi la misma potencia en el cuerpo que lo que sucede despierto, y sabemos que la mente es capaz de detonar una serie de respuestas que desencadenan mecanismos de sanación, entonces ir al doctor en un sueño puede servirnos tanto como ir al doctor despiertos —e incluso podríamos fabricar y tomar, lúcida y lúdicamente, nuestras propias medicinas oníricas.

“Existen sugerencias y anécdotas que señalan que los sueños lúcidos pueden ser útiles para la sanación. Basándose en experimentos llevados a cabo en el pasado, que muestran una fuerte correspondencia entre las tareas realizadas en el estado de sueño y los efectos que tienen en el cerebro y en menor medida en el cuerpo, se ha hecho la sugerencia de que sueños lúcidos específicos podrían facilitar los procesos de sanación del cerebro”, escribe Laberge.

El potencial de sanación de los sueños tiene que ver también, al igual que la hipnosis, con la posibilidad de que en estos estados podamos acceder a partes de nuestro cerebro que pueden enviar órdenes al cuerpo con mayor determinación o simplemente usar partes que no usamos pueda ser en sí mismo un acto saludable.

New Scientist: Heal Thyself